Bogotá sorprende desde el primer paseo por La Candelaria, su barrio colonial de calles empedradas, balcones de colores y arte urbano en cada esquina. El Museo del Oro custodia la mayor colección de orfebrería prehispánica del mundo, y el cerro de Monserrate regala la mejor panorámica de una metrópolis que se extiende hasta donde alcanza la vista. La ciudad es además la capital gastronómica del país, con mercados como Paloquemao y restaurantes que reinterpretan la cocina colombiana.
Desde la capital es fácil escaparse a la Catedral de Sal de Zipaquirá, una iglesia excavada en una mina a 180 metros bajo tierra, o a la laguna de Guatavita, origen de la leyenda de El Dorado. Bogotá es también el punto de partida natural para combinar Medellín, el Eje Cafetero y Cartagena en una misma ruta.